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Tiritas® EFFECT, la gama de apósitos hidrocoloides. Las propiedades oclusivas y amortiguadoras del material hidrocoloide, permiten aliviar la fricción y la presión gracias a su efecto acolchado, y favoreciendo la curación de heridas en un entorno húmedo.

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Tiritas® MEDICAL, es la gama de Tiritas® para necesidades específicas; las quemaduras y el tratamiento de cicatrices una vez la herida está cerrada.

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Ampollas en la planta del pie

Ampollas en la planta del pie: Cómo curarlas paso a paso

Ampollas y callos

Cualquier ampolla es molesta, pero las de la planta del pie son especialmente dolorosas y difíciles de curar. Si además es época de sandalias, su curación se complica aún más, ya que el pie está expuesto a gérmenes y humedad. Pero empecemos por el principio…

¿QUÉ ES UNA AMPOLLA Y CUANDO SUELE APARECER? 

Las ampollas son pequeñas portuberancias o “burbujas” de la piel que pueden contener líquido (reacción del propio cuerpo para defender la piel que ha sido dañada.). Se forman entre las capas más externas de la piel, donde a causa de la frición/pressión, se genera una separación de dichas capas y esta se llena de exsudado.. Estas lesiones cutáneas suelen ser frecuentes en pies y manos debido a múltiples causas, pero la más habitual es la fricción, roce o presión sobre la propia área afectada.

CÓMO CURAR UNA AMPOLLA EN EL PIE

Si la ampolla está cerrada, no es necesario realizar una curación ya que no existe lesión ni riesgo de infección. Lo mejor será proteger la zona con un apósito que proporcione amortiguación y protección, y de esta manera evitar que la piel exterior se rompa.

Si la piel de la ampolla está abierta o dañada, cuando ya hay una pérdida de la capa más externa de la piel, lo primero que tenemos que hacer es limpiar bien la zona alrededor de la lesión con agua y un jabón neutro y, si lo estimamos necesario, aplicar algún antiséptico de heridas que contenga povidona yodada o clorhexidina. 

Aunque los doctores recomiendan que en la medida de lo posible se evite reventar una ampolla, en algunos casos es necesario drenarla, por ejemplo si causa mucha presión o nos impide hacer nuestra vida con normalidad. Si es necesario podemos optar por vaciarla con una aguja hipodérmica preesterilizada, pinchando en un lado de la base de la ampolla y dejando que salga el líquido.

Y en este punto… ¿Sabes cuál es el principal error que solemos cometer? Retirar la piel de la ampolla. ¿Por qué no debemos hacerlo? Porque esa piel supone una protección natural de la herida y evita que esta se infecte.

CONSEJO PARA LAS AMPOLLAS

Si hemos de usar calzado, usaremos apósitos hidrocoloides Tiritas® EFFECT Ampollas que la protejan de nuevas rozaduras y gérmenes. Tiritas® EFFECT Ampollas XL es una de las soluciones más recomendadas para proteger este tipo de lesiones. Su forma anatómica y su efecto acolchado ayudan a aliviar el dolor y la presión de forma inmediata. Este tipo de adhesivo es fuerte y el apósito permanecerá inamovible durante varios días. Además, al ser impermeable al agua y a las bacterias evitará que se infecte la ampolla.

Cuando usamos productos con tecnología hidrocoloide debemos tener en cuenta que, para retirarlos, hay que mojarlos con agua hasta que la parte que se encuentra en contacto con la piel se convierta en gel. De esta manera evitaremos dañar la piel con la retirada del apósito.

Finalmente, debemos realizar curas diarias de la ampolla, desinfectándola y secándola bien hasta que por fin desaparezca.