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10 de noviembre, 2021
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Remedios caseros para dormir niños

Remedios caseros para dormir niños

El sueño infantil es el período de tiempo, nocturno o diurno, durante el cual los niños descansan. Gracias a este complejo proceso biológico imprescindible para la vida se activan en el organismo funciones reparadoras y reguladoras que permiten el reabastecimiento y la restauración de los procesos corporales dañados en la vigilia. Algo así como una “recomposición” del cuerpo y de la mente.

El sueño de los más pequeños de la casa es muy importante para ellos y también para el estado de ánimo de sus papás. No obstante, a veces surgen problemas que hacen que este ciclo, tan crucial para el desarrollo de nuestros hijos, se vea entorpecido.

En el artículo de hoy trataremos de profundizar acerca de este tema, procurando aportaros algunos consejos que esperamos os sirvan de ayuda para solventar las pequeñas dificultades del día a día asociadas al sueño de vuestros hijos.

Permaneced muy despiertos/as. ¡Empezamos!

Beneficios del descanso en la infancia

  1. El sueño infantil tiene una función reparadora en el organismo. Es durante el sueño cuando se restauran los procesos corporales que han sido dañados de alguna manera durante el día. La importancia de este proceso es tal, que incluso se podría decir que dormir bien suele ser sinónimo de una buena salud. Veamos algunas de las ventajas de que nuestros hijos disfruten de una buena calidad del sueño.
  2. Asimilación cognitiva y emocional. Así es, no se trata de ningún mito. Cuando un niño (o un adulto) duerme está dándole la oportunidad a su cerebro de asimilar lo aprendido durante las horas de vigilia. Al parecer, la clave está en el hipocampo. Durante el sueño, esta parte del cerebro se “limpia” o se “vacía”, dejando que la información se asimile en otras áreas. Este sería un resumen muy impreciso y muy de andar por casa de los complejos procesos cerebrales que acontecen durante el sueño, corroborados por hechos como que trasnochar antes de un examen suele traer resultados indeseados.
  3. Crecimiento correcto. Durante el sueño es cuando el organismo genera hormona del crecimiento, que es un componente fundamental para el correcto desarrollo de los más pequeños.
  4. Energía de vuelta. Escuela, juegos, deportes, actividades extraescolares… Nuestros hijos dan salida a su genuino torrente de energía cada día, con mil y una actividades. Dormir bien les ayuda a recuperar toda esa energía para poder rendir al máximo al día siguiente. 
  5. Mejor concentración. Una buena capacidad para concentrarse depende en gran medida de una buena calidad de sueño. Un descanso reparador se suele traducir en unos mejores resultados académicos, pero no solo eso. Dormir bien mejora notablemente todas las actividades en las que nuestros hijos necesitan hacer gala de una buena concentración.
  6. Refuerzo del sistema inmunitario. Mientras nuestros hijos duermen, su sistema inmunológico tiene la ocasión de regenerarse y de fortalecerse para mantener a raya a los patógenos circundantes del día a día. De hecho, está sobradamente demostrado que la privación de sueño interfiere negativamente en el trabajo que los glóbulos blancos realizan para defendernos de virus y bacterias. Así que ya sabéis, si no queréis ver pachuchos a los peques empezad por aseguraros de que duermen y descansan bien.
  7. Mejor humor. A todos nos ha pasado eso de dormir mal alguna noche y pagarlo con un día de perros en la jornada posterior. A los niños les pasa lo mismo. Si notáis que vuestro pequeño o pequeña está a la que salta y con un humor distinto al habitual, es posible que haya pasado una mala noche. Pero no os preocupéis, en nuestro artículo de hoy os daremos algunos trucos para que esto no vuelva a suceder. 

Riesgos asociados a un mal sueño en niños

Ya hemos visto algunas de las ventajas que tiene para nuestros hijos una buena calidad de sueño, pero, ¿qué hay de los inconvenientes de un pobre descanso nocturno? Como os hemos dicho, el objetivo de nuestro artículo es daros algunas pautas muy sencillas para mejorar este aspecto, pero antes repasemos muy brevemente algunos de los problemas asociados a unos malos hábitos de sueño.

Un sueño pobre puede tener las siguientes consecuencias para los niños:

  • Menor tolerancia a la frustración.
  • Mayor irritabilidad.
  • Peor rendimiento escolar.
  • Peor salud física y mental.
  • Estado de desmotivación constante.
  • Empeoramiento de los reflejos.
  • Dolor de cabeza y malestar general.

Pero tranquilos. Como os comentábamos más arriba, todos estos problemas pasarán de largo con los siguientes consejos para que vuestros hijos descansen como angelitos.

Remedios caseros para que duerman como lirones

La rutina es tu amiga. Toda la vida oyendo expresiones como “que ganas de salir de la rutina” o “estoy harto de la rutina” han conseguido que identifiquemos esa palabra con algo malo, algo de lo que hay que escapar. No vamos a entrar en cuestiones filosóficas referentes al modus vivendi de cada cual, pero lo que sí podemos afirmar con rotundidad es que, en lo que concierne al sueño y al descanso, la rutina es una gran aliada. Algo tan simple como irse a la cama a la misma hora todas las noches y levantarse a la misma hora todas las mañanas puede suponer la diferencia entre una vida sana y plena y un estado fatigado o carente de energía.

Mantener una temperatura ambiente correcta. Este es un factor esencial. Os recomendamos que tengáis en su habitación un termómetro con el que podáis controlar la temperatura en todo momento. ¿La ideal? Entre 17 y 20 grados centígrados.

¿Azúcar? No, gracias. Seguro que estáis más que concienciados con el tema del azúcar así que poco que decir al respecto. Lo único, señalaros que procuréis que los peques no tomen estimulantes (el azúcar lo es) en las horas previas al sueño.

Un baño relajante y aromático. Un buen baño de agua tibia con aceite de lavanda o manzanilla dejará a tu peque de lo más tranquilo, en un estado ideal para conciliar y mantener un dulce y reparador sueño.

¡Música maestro! Pero suavecita, por favor… Es cierto eso de que la música amansa a las fieras, pero cuidado con lo que ponéis. Os recomendamos que paséis de estridencias y ritmos frenéticos en los momentos previos a dormir. Mejor probad con música de spa, de yoga o incluso con sonidos de la naturaleza. En menos de lo que os esperáis se quedarán sopita.

Pantallas fuera. Una de las instrucciones más repetidas de cara a un sueño de calidad es sin duda la de mantener a los pequeños alejados de las pantallas. Una idea fenomenal es la de sustituirlas por la lectura de un cuento en la cama. Hay clásicos que nunca fallan.

Un vaso de leche y a dormir. Otro clásico indiscutible. Un vasito de leche a una temperatura agradable dejará a tus niños en las manos de Morfeo.

Cada niño es un mundo. Todos los consejos anteriores son bastante generales, pero va a ser muy importante que como padres estemos atentos a las peculiaridades de nuestros hijos. Lo que queremos decir es que lo que para un niño puede ser mano de santo, al otro puede resultarle totalmente indiferente.

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