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27 de julio, 2021
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Adaptación del colegio al instituto

Adaptación instituto colegio niño

El paso del colegio al instituto es un momento clave en la evolución de nuestros hijos, y una etapa en la que nuestra atención como padres y madres será determinante para su futuro.

Hoy por hoy, esta transición se produce a los 12 años, en plena preadolescencia, por lo que este cambio se une a otros aspectos propios del desarrollo físico, psicológico y emocional de los menores. Por esta razón, cobran una gran importancia factores educativos previos como la calidad de la comunicación entre nuestros hijos y nosotros, los vínculos establecidos, la seguridad, la confianza y el amor que les hayamos transmitido… En definitiva, todos los ingredientes para potenciar el desarrollo de una buena autoestima, tan importante para afrontar cualquier cambio o desafío vital.

La adaptación a las nuevas circunstancias es crucial como primer paso de cara a una buena trayectoria a nivel académico y social. Nuestra tarea será la de dotar a nuestros hijos de herramientas que faciliten este proceso adaptativo y les permitan hacer las elecciones correctas.

Saber decir que no, comunicarse asertivamente o aceptar las críticas serán algunas de las habilidades que nuestros hijos necesitarán aprender para favorecer una buena integración en el instituto, pero hay algunos consejos más que te vendrán muy bien para facilitarles este proceso. Te los ofrecemos a continuación.

Consejos para ayudarles en el paso al instituto

Es perfectamente normal que en el tránsito del colegio al instituto afloren miedos e inseguridades, tanto en alumnos como en progenitores. A continuación, te ofreceremos algunos consejos de cara a minimizar estas sensaciones.

  • Mira el cambio con optimismo

Existe la tendencia, a veces inconsciente, de creer que los cambios van a ser malos, pero esto no tiene por qué ser así en absoluto. Si nuestros hijos perciben temor en nosotros, lo más probable es que ellos mismos lo experimenten.

Ten en cuenta que ante las transiciones siempre va a existir cierto nivel de estrés, por lo que lo más sensato es acompañar a nuestros cachorros sin manifestar ningún miedo. Al contrario, deben vernos felices y con optimismo ante la nueva etapa que está a punto de empezar.

  • Piensa en soluciones, no en problemas

Nos referimos a que es más recomendable anticipar soluciones a posibles retos que puedan ir surgiendo a centrarnos en advertencias sobre lo desafiante de las nuevas circunstancias. Así que recuerda: si vas a advertir de alguno de los “peligros” del instituto debes tener preparada una buena solución para cada uno. De lo contrario lo único que estarás consiguiendo es generar más ansiedad en tu hijo.

  • Mantén una comunicación fluida con el centro

Una de las principales diferencias entre colegio e instituto reside en el nivel de autonomía del alumnado. Se trata de que poco a poco esta vaya aumentando, por lo que si estamos demasiado encima de sus profesores o tutores estaremos haciendo algo contraproducente.

Es preciso alcanzar un buen equilibrio en este sentido para seguir manteniendo el control sobre nuestros hijos sin llegar a atosigarles.

Te recomendamos que acudas a la jornada de puertas abiertas del centro. En ella te informarán de los horarios de tutorías y podrás concertar medidas especiales (por tu trabajo, por ciertas características especiales de tu hijo, etc.) si lo necesitas.

  • Ofréceles una ayuda extra

En el cole la atención suele ser mucho más precisa y la relación con el alumnado mucho más estrecha, al contrario que en el instituto, donde no siempre se logra generar este tipo de conexión profe-alumno. A nivel organizativo esto puede traducirse en dificultades añadidas. Aspectos tales como saber si han entendido las explicaciones o si conocen el contenido que va a entrar en uno u otro examen, pueden marcar la diferencia en el éxito adaptativo y académico de nuestros hijos.

Nuestra recomendación es que en los momentos iniciales de esta nueva etapa dediques algo de tu tiempo a echarles una mano con la organización, y que vayas retirándote paulatinamente a medida que tu hijo o hija vaya gestionando mejor esta faceta.

Consejo: cómprales una agenda escolar para que lleven todo al día.

  • Ten en cuenta la posible sobrecarga de trabajo

Muchos adultos no dejan de repetirles a los estudiantes lo afortunados que son, que los problemas, las responsabilidades y la verdadera sobrecarga llegan después de la vida de estudiante. Y es verdad en cierto modo, pero con matices. Se podría decir que el estrés es un mal relativo a cada momento evolutivo. Lo que queremos decir es que no se pueden comparar los niveles de estrés de un estudiante de secundaria con los niveles de estrés de una persona instalada en la vida laboral pues, aunque en términos absolutos probablemente el segundo caso se lleve la palma, el grado de afectación subjetiva de uno y otro va a ser muy similar.

Por todo lo dicho, te proponemos que consideres alguna de estas medidas, a fin de minimizar este estrés percibido del que te hablamos:

-Proponles alguna técnica de relajación.

-Asegúrate de que tenga descansos en los picos máximos de trabajo o estudio.

-Dales una motivación extra para el estudio: música relajante, estudiar con amigos de vez en cuando, etc.

  • No descuides la comunicación

Momentos como el almuerzo o la cena en familia pueden convertirse en momentos perfectos para establecer una comunicación natural y relajada con nuestros hijos. Es muy importante que estos momentos no se conviertan en interrogatorios, pues esto generaría lo contrario al efecto deseado, que es que nuestros hijos se abran a nosotros y compartan libremente sus preocupaciones, inquietudes, problemas, éxitos, etc.

  • Conoce a sus amigos

Es muy frecuente que los adolescentes o preadolescentes no quieran mezclar a sus padres con sus amistades, así que si estás en esta situación no te alarmes. Entra dentro de la normalidad.

Lo verdaderamente importante es que tus hijos sientan que vuestra casa es un espacio abierto en el que sus amigos son siempre bien recibidos. Permíteles tiempo a solas en casa sin someterlos a un excesivo control. De esta manera irás conociendo poco a poco al grupo de amistades de tu hijo, lo cual te permitirá conocerle mejor a él también.

Recuerda también que, si respetamos la capacidad de elección de los pequeños sin juzgarles en ningún momento, estaremos alimentando una buena autoestima, que será la mejor protección para el futuro. O sea, la mejor manera de que no se dejen influir por otros solo por la necesidad de ser aceptados.

  • Hábitos saludables: los mejores cimientos para adaptarse a cualquier cambio

Organiza la semana teniendo en cuenta las rutinas o hábitos saludables básicos:

-Dormir 8 horas.

-Mantener una buena hidratación.

-Aumentar la ingesta de frutas y verduras.

-Mantener los espacios domésticos ordenados y limpios.

-Realizar una hora de ejercicio al día.

-Evitar alimentos procesados, azúcares y harinas refinadas.

-Disponer de tiempo diario para el ocio.

-Mantener el contacto con la naturaleza en la medida de lo posible.

  • Consulta a un profesional

Ten en cuenta que por muy bien que hagamos las cosas como padres, no todo depende de nosotros. Si la nueva situación le sobrepasa siempre podéis recurrir a ayuda de un profesional de la psicología infanto-juvenil.

Considera recurrir a un psicólogo si:

-Tu hijo cambia de manera brusca sus hábitos de sueño o alimentación. Problemas como el insomnio o el hecho de dejar de comer, son motivo para una consulta.

-No tiene aficiones ni amigos.

-Tiene muchas dificultades para adaptarse al ritmo escolar.

-Se pasa demasiado tiempo conectado a las nuevas tecnologías.

-Está triste o de mal humor frecuentemente.

-Te cuenta que sufre acoso escolar. -Los profesores te cuentan que le está costando en exceso a nivel académico o social.

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