Logo Tiritas® Effect

Ahora DermaActive® es Tiritas® EFFECT, un producto mejorado. Con su nuevo embolsado, Tiritas® EFFECT tiene mejor adhesividad y aguantan más tiempo en la herida. Los apósitos hidrocoloides son perfectos para el tratamiento eficaz de ampollas y callos, herpes labial, cortes y rozaduras.

Logo Tiritas® Medical

Tiritas® MEDICAL es nuestra nueva gama de productos diseñados con la experiencia hospitalaria. Te proporcionarán todo lo necesario para atender tus heridas en casa de forma autosuficiente. Tiritas® MEDICAL cubre un amplio espectro de heridas garantizando una atención óptima y de primera calidad.

Inicio > Blog > Cómo hacer botellas de la calma para niños

Blog

20 de julio, 2021
0 comentarios

Cómo hacer botellas de la calma para niños

como hacer botellas de la calma

La botella de la calma, botella mágica o botella de la paz, es un conocido recurso que forma parte de los métodos educativos Montessori. Esencialmente, se elabora a partir de agua, purpurina y glicerina, y su objetivo es calmar a los más pequeños cuando se sienten enfadados o nerviosos, y ayudarles a manejar sus emociones.

El efecto de las botellas de la calma se fundamenta en una especie de canalización emocional en la que al agitarlas se liberan las tensiones acumuladas, y al dejarlas en reposo evocan un estado de relajación en el niño o la niña. Al agitar una botella de la calma, la purpurina y demás abalorios en su interior empiezan a moverse descontroladamente y a diferentes velocidades. La tarea del adulto es la de establecer un símil entre el estado de nerviosismo del pequeño y el caos generado dentro de la botella de la calma. Poco a poco, al cabo de 2 o 3 minutos, todo va volviendo a su estado inicial dentro de la botella; todo se tranquiliza y esto permite ver claramente lo que hay dentro del recipiente. Una vez el pequeño o la pequeña comprenda que, al igual que sucede en el interior de la botella, también en nuestro interior todo se calma al quedarnos quietos, esta herramienta habrá cumplido su función ante posibles enfados y frustraciones.

Las botellas de la calma son muy populares entre educadores de todo el mundo dados los buenos resultados que ofrecen a corto plazo a la hora de reducir la ansiedad y el enojo de los pequeños y de estimular la concentración y atención selectiva de los mismos. Además, son muy usadas para lograr la relajación en niños y niñas con trastornos de hiperactividad o incluso del espectro autista.

A continuación, te mostraremos qué materiales necesitaréis para elaborar en casa una de estas botellas, así como los pasos necesarios para obtener un magnífico resultado.

Materiales necesarios para crear nuestra botella de la calma

Aunque existen botellas de la calma a la venta, el hecho de elaborarlas mano a mano con nuestros hijos aporta un plus muy interesante de motivación de cara a que los más pequeños recurran a ellas cuando las necesiten.

Conseguir una botella de la calma personalizada y efectiva es muy sencillo. Para ello necesitaréis los siguientes elementos:

  • Una botella de plástico transparente. Es importante que no tenga pegatinas ni restos de adhesivo. También es recomendable que sea lisa, sin relieve.
  • Glicerina. Podéis conseguirla en cualquier farmacia a buen precio.
  • Agua destilada. Encontraréis otros tutoriales en los que recomiendan agua mineral normal, pero ésta acaba por crear hongos dentro de la botella.
  • Abalorios para decorar las botellas. Podréis utilizar cualquier material sólido, ligero y colorido. Bolas de fieltro, cascabeles pequeños, piezas de bisutería, bolitas de plástico, etc. Evitad introducir objetos que se deshagan con el tiempo porque estropearían el resultado.
  • Purpurina de colores, a elección de los fabricantes de la botella.
  • Colorante alimentario. Dejad que vuestro pequeño o vuestra pequeña sea quién elija el color general del líquido interior de la botella.
  • Pegamento potente. Será necesario para aseguraros de que la botella queda sellada una vez terminada.
  • Embudo.

Cómo elaborar una botella de la calma

Para fabricar en familia una botella de la calma es necesario disponer de los materiales descritos en el punto anterior, y también gozar de una buena motricidad fina, indispensable para agarrar cosas pequeñas. Por esta razón os recomendamos que hagáis esta manualidad con vuestros hijos de 3 años en adelante. De esta manera estaréis minimizando el riesgo de que el pequeño o la pequeña pueda meterse algo en la boca.

Empecemos con el proceso de fabricación.

1. Preparad los materiales sobre una mesa, disponiendo todas las decoraciones de manera que el niño la niña pueda ir cogiendo el que desee.

2. Tomad la botella de plástico totalmente vacía e id introduciendo aquellos objetos decorativos que más os gusten. Procurad no llenarla mucho, alrededor de dos centímetros, no más. Siempre es mejor poco y variado, para aportar mucho colorido y vida a la botella. Añadid a los objetos que tengáis algunas bolitas de gel para plantas. Las hay transparentes, pero también de colores, y quedan genial. Asegúrate de que no son tóxicas antes, eso sí.

3. Una vez hayáis metido todas las decoraciones dentro de la botella, será el momento de introducir la glicerina. La glicerina es la que hará que las cosas floten o queden suspendidas en el agua, dependiendo de la cantidad que echéis. La cantidad ideal es difícil de determinar y dependerá de los materiales dentro de la botella (si son ligeros o pesados, abundantes o escasos), pero por lo general suele ser suficiente con un centímetro, más o menos. De todas formas, siempre podréis compensar esta cantidad si al añadir el agua los materiales decorativos no flotan.

4. En un recipiente aparte, meted el agua destilada y añadid una gotita del colorante elegido. Probad a mezclar colores para obtener otros. Azul y amarillo para obtener verde, azul y rojo para conseguir lila, etc. ¡Les va a encantar!

5. Ayudaos del embudo para llenar la botella con el agua coloreada. Debéis llenarla hasta arriba dejando un pequeño espacio para añadir la purpurina. ¿Cuánta purpurina hay que meter? Pues a gusto del consumidor, pero tened en cuenta que suele ser suficiente cubrir el agua con una capa.

6. Si ya tenéis la botella a punto de rebosar con todos los ingredientes dentro, es el momento de cerrar, y si todavía os sobra un poco de espacio en su interior, introducid más agua.

7. Poned el tapón y… ¡a mezclar! Los materiales nadarán dentro de la botella a diferentes ritmos, y la purpurina aportará un toque brillante y mágico a la mezcla.

8. Si todavía no estáis satisfechos con el resultado este es el momento de darle los últimos retoques. Un poco más de colorante por aquí, una pizca de purpurina por allá… Una vez tengáis la mezcla definitiva podréis sellar la botella con unas gotitas de algún pegamento potente e instantáneo. De esta manera evitaréis que los peques puedan abrirla y echar a perder su contenido.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo nunca será compartida. Los campos marcados con * son obligatorios.