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22 de marzo, 2021
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Cómo combatir la astenia primaveral

Síntomas de la astenia primaveral

Si pensamos en la primavera viene a nuestra mente inmediatamente la idea de vida, de color, de abundancia… El frío y la oscuridad del invierno dan paso a una estación en la que todo parece recuperar su brillo. No hay más que escuchar la Primavera de Vivaldi para hacerse una idea de la exuberancia que conlleva la época del amor y de las flores.

Por supuesto no seremos nosotros quienes vayamos a decir algo contra la estación primaveral. ¡Nos encanta! Nos gusta tanto, tanto, que el artículo de hoy tiene la única intención de lograr que nuestras y nuestros leyentes puedan gozarla en toda su plenitud y esplendor, y puedan mantener a raya un mal tan paradójicamente popular y misterioso a la vez. Os hablamos de la astenia primaveral.

Síntomas de la astenia primaveral

Se conoce como astenia primaveral a un conjunto de síntomas que más de la mitad de la población sufre típicamente entre los meses de marzo y junio, y se asocian con la adaptación a la nueva estación. Entre estos síntomas se incluyen:

  • Cansancio inexplicable y somnolencia durante el día.
  • Falta de energía.
  • Alteraciones del sueño.
  • Irritabilidad y cambios de humor.
  • Ansiedad.
  • Pérdida del apetito.
  • Cefaleas.
  • Disminución de la libido.
  • Problemas de concentración.
  • Falta de motivación.
  • Apatía, tristeza, desmotivación.

¿Por qué se produce la astenia primaveral?

La primavera trae consigo una serie de cambios ambientales a los que nuestro organismo debe adaptarse tras la época invernal.

El cambio de tiempo, con la subida de las temperaturas y la presión atmosférica, el incremento de luz diurna y el cambio horario, o la modificación de las rutinas diarias, entre las que destacan los horarios de sueño y de comidas, son algunas de las nuevas circunstancias asociadas al cambio de estación.

Nuestro cuerpo no permanece pasivo ante esta transición. Al contrario, pone en marcha ciertos mecanismos de adaptación hormonal a la nueva situación. De este modo tienen lugar reajustes en la secreción de serotonina, cortisol, melatonina y demás hormonas cuyo objetivo no es otro que el de adaptarnos a las nuevas circunstancias ambientales, pero que a veces se traducen en astenia primaveral.

A todo lo anterior, pueden sumarse otros problemas asociados a la primavera como por ejemplo las alergias, que pueden exacerbar aún más la sintomatología de este trastorno adaptativo del que hoy os hablamos.

Aunque la astenia primaveral suele tener una duración muy corta (de entre una y dos semanas) y las molestias que ocasiona son de carácter leve o moderado (no necesitan tratamiento), se trata de una incomodidad que podemos minimizar en gran medida con unas pautas muy sencillas.

Es importante que, si los síntomas que citábamos más arriba perduran más de 2 o 3 semanas, acudamos a nuestro médico de cabecera para descartar otras patologías como anemia o depresión.

A continuación, te ofrecemos las claves que mantendrán a raya la astenia primaveral:

Remedios contra la astenia primaveral

1. Vitamínate, mineralízate, energízate. Una dieta equilibrada rica en vitaminas y minerales y basada en alimentos de origen vegetal siempre es un buen punto de partida. Incluye en tu menú diario verduras de hoja verde, mucha fruta, legumbres y cereales integrales. Con estos alimentos estarás armando a tu organismo con los nutrientes necesarios para prevenir la fatiga y el decaimiento.

Otra buena idea es la de incluir alimentos naturales y super energéticos como el plátano o los frutos secos. Pura gasolina para nuestro día a día.

2. Haz 5 comidas al día. En esto parece haber consenso entre los profesionales de la nutrición y la medicina: Es mejor menos cantidad pero más a menudo que mucha cantidad pocas veces.

Las comidas copiosas son sinónimo de pesadez y nuestro objetivo es mantenernos ligeros y activos.

Evita en la medida de lo posible los dulces y la bollería. Este tipo de productos son un chute de glucosa inmediato pero el bajón que producen cuando el azúcar es procesado por nuestro organismo se traduce en cansancio y hambre.

3. Hidrátate. ¿Sabías que la deshidratación causa fatiga mental? Ten siempre a mano tu botellín de agua, tu infusión o tu pieza de fruta jugosa.

4. Controla la cafeína. Casi siempre tendemos a utilizar los productos con cafeína para combatir el cansancio o la somnolencia, pero esto puede resultar incluso contraproducente. El café, las bebidas energéticas o el té pueden servir momentáneamente para mantenernos alerta, pero el exceso en su consumo incrementa nuestro nerviosismo y empeora la calidad de nuestro sueño.

5. Aprovéchate de los comodines naturales. Alimentos como la jalea real, el ginseng, el polen o el germen de trigo pueden servirnos como revitalizantes naturales en determinados momentos de bajón. Consúltalo con un especialista.

6. Haz deporte moderado. Qué curioso resulta que lo mejor para el cansancio sea… cansarte. No hay duda de que la actividad física es la mejor medicina a la que podemos recurrir en nuestro día a día. Con la entrada de la primavera te animamos a que salgas ahí fuera y te conviertas en una fábrica de endorfinas. Tu estado anímico te lo agradecerá.

7. Disfruta del sol. La luz solar tiene una influencia muy positiva en nuestro estado de ánimo y en nuestra salud en general. Un buen paseo bajo el sol te ayudará a cargarte de energía y a activarte.

8. La rutina es tu amiga. Procura mantener unos horarios regulares de comidas, trabajo y sueño, aunque la llegada del buen tiempo invite a llevar un estilo de vida más caótico.

9. Descansa. Una buena higiene del sueño, con 7 u 8 horas de descanso cada noche, te ayudará a paliar los síntomas de la astenia primaveral.

Prueba cenando ligero y al menos 2 horas antes de acostarte, y olvídate del móvil, el ordenador o la tablet en las 3 horas previas a irte a la cama.

10. Evita los hábitos tóxicos. El tabaco y el alcohol empeoran nuestro estado general, y mucho más si nos sentimos fatigados o apáticos.

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