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26 de abril, 2018
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Cómo fomentar la autoestima en los niños

¿Está la autoestima directamente relacionada con la felicidad? Es un concepto cada vez más extendido en el colegio, en las familias, en los grupos de apoyo, en las consultas médicas… Es habitual pensar que alcanzar una alta autoestima es garantía de que así nos irá mejor en la vida. Pero ¿es realmente cierto?

Desde luego, sentirnos valiosos nos ayuda a enfrentarnos a las dificultades de la vida de otra manera. Y, por eso, educar a nuestros hijos para fortalecer el concepto que tienen de sí mismos es tan importante como la formación escolar que puedan recibir.

¿Hablamos de emociones?

¿Qué caracteriza a un niño con alta autoestima?

  • Se sabe valioso y competente.
  • Entiende que aprender es importante.
  • Pide ayuda cuando la necesita.
  • Es responsable.
  • Tiene buenas dotes para comunicarse, dado que no tiene miedo a expresarse.
  • Confía en sí mismo.
  • Tiene menos aversión al fracaso.
  • Es creativo.

Un niño con baja autoestima presenta, por su parte, las emociones opuestas. No confía en sí mismo y tampoco en los demás. Suele ser tímido, demasiado crítico, con temores a expresarse por lo que pueda opinar el resto y, por ende, poco creativo.

En ocasiones se muestra agresivo y desafiante. Características que provocan rechazo en sus iguales, lo que a su vez repercute en su autovaloración. En definitiva, un círculo del que es difícil salir si no lo detectamos a tiempo.

Podemos trabajar la autoestima desde bien pequeñitos, pero si hay un momento crítico en la vida en este aspecto, es la adolescencia. La fase en la que desarrollamos nuestra propia personalidad y nos sentimos más vulnerables que nunca.

¿Qué podemos hacer como padres?

Comportamientos cotidianos que ayudan a mejorar la autoestima

  • Acepta a tu hijo tal y como es. Sí, también sus defectos. Incide en sus virtudes y muéstrale lo orgulloso que estás cuando hace las cosas bien (cuando las hace mal seguro que ya os encargáis de comentárselo).
  • Da valor a su esfuerzo, que él también aprenda a identificarlo cuando lo hacen otros.
  • Hablar de emociones no es fácil, pero es importante. Desde pequeño le puedes ayudar a exteriorizar lo que le ocurre. Las cartas Mut Kids, diseñadas por psicólogos, te ayudarán a que el niño te cuente cómo se siente mientras jugáis juntos.
  • Ha de ser autosuficiente, no depender siempre de los adultos en los momentos de conflicto.
  • Que sea independiente no está reñido con que le demuestres todo lo que le quieres: abrácele, bésale, hazle arrumacos. Disfrutad de estos momentos de intimidad siempre que podáis.
  • Las bromas gratuitas y comparaciones con hermanos o compañeros de clase pueden hacer mucho daño a la autoestima. Evita los juicios de valor.
  • Enseña a que el niño diga “yo puedo”. Que lo exteriorice, demuéstrale con tu ayuda de todo lo que es capaz.

Cómo enseñar al pequeño a resolver los obstáculos que le pone la vida

La vida no es un camino de rosas. Si ves que tu hijo se viene abajo ante la más mínima dificultad, es tu momento de actuar.

  • Evita que se sienta culpable. Afortunadamente, en la vida no siempre un bueno o un malo, hay cosas que simplemente pasan y no ha de sentirse mal por ello.
  • No le dejes en ridículo delante de otras personas.
  • No le obligues en público a hacer cosas que no quiere, sobre todo si es un capricho de adulto.
  • Aprende a elogiarle. Sabemos que es un esfuerzo, pero como padres también debéis cambiar ciertos comportamientos.
  • Enséñale lo importante que es ser responsable de sus actos. Ganará en autonomía y criterio a la hora de tomar decisiones.

Introduce poco a poco estos cambios en vuestra rutina. Y recuerda que no estás solo: hay un montón de libros, recursos y juguetes diseñados para la gestión de emociones, como este puzzle educativo. ¡Nuestras Tiritas® Infantiles saben mucho de eso!

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