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2 de abril, 2018
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Las alergias más comunes en niños y cómo identificarlas

Cada vez estamos más familiarizados con el asma, la rinitis, la conjuntivitis, la dermatitis o la urticaria, las alergias más comunes en niños y jóvenes. Y es que alrededor del 20% de la población infantil padece algún tipo de alergia. Así lo afirma la Asociación Española de Pediatría. Cuántas veces has escuchado a otros papás eso de “mi hijo tiene alergia al huevo” o “es intolerante a la leche”, “le están mirando porque algo le da reacción”.

Es difícil identificar el inicio de una alergia puesto que hay muchos elementos que intervienen en ellas: el contacto con ácaros, pólenes, epitelios de animales, medicamentos o alimentos, entre otros. No obstante, en caso de que identifiques estos signos, acude a tu pediatra y que sea el propio médico quien determine los pasos a seguir.

¿Alergia o una reacción pasajera?

Leche y huevo. Son los alimentos que causan alergia con más frecuencia. En el caso de los huevos, la clara suele provocar más alergias y, por tanto, a la que hemos de prestar más atención. Las reacciones a ambos alimentos aparecen en los dos primeros años de vida y, si antes de los 5 años el pequeño no ha logrado tolerarlos, posteriormente es más complicado que esto ocurra.

Pescado. Tiene mayor permanencia que la alergia a la leche y al huevo. Es decir, una vez que surge puede perdurar años o toda la vida. El gallo es el pescado que con más frecuencia produce alergia, seguido de la merluza, la sardina y el bacalao. Los mejor tolerados son el emperador, el cazón y el atún.

Polen. Convivir con el polen cuando se tiene alergia es incómodo pero es casi imposible evitarlo. Pide ayuda al especialista para identificar las plantas que más afectan al niño y mantenerle alejado de ellas o, al menos, protégele en los espacios con alta densidad de esas especies.

Ácaros. A menudo confundimos la sensibilidad a los ácaros con alergia al polvo. Estas diminutas partículas se encuentran en el aire y convivimos con ellas de forma constante. En casa podemos minimizar su impacto manteniendo la casa limpia, usando aspiradores anti ácaros, evitando alfombras y lavando la ropa a alta temperatura.

Los síntomas que harán saltar las alarmas

  • En el caso de las alergias alimentarias, los síntomas más frecuentes son:
    • Aparición de picor de boca o faringe.
    • Enrojecimiento.
    • Habones (urticaria) alrededor de la boca.
    • En algunos casos, los habones se pueden extender por toda la cara y por el cuerpo e incluso provocar hinchazón de labios, párpados u orejas.
  • En el caso de las alergias ambientales, como a los ácaros o el polen, los síntomas más frecuentes son:
    • Obstrucción nasal.
    • Exceso de mucosidad.
    • Estornudos
    • Picor de la nariz.

Si has identificado el alimento causante de la reacción, suspende inmediatamente su ingesta y acude al pediatra. En el caso del  polen y ácaros, el médico señalará qué antihistamínicos puede tomar el niño para minimizar las molestias y que lleve una vida lo más normalizada posible.

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