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11 de noviembre, 2016
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El decálogo de la fiebre, según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria

La fiebre asusta bastante, de hecho, es el primer motivo de consulta en las Urgencias de pediatría. Pero, ¿hay que tenerle tanto miedo?

En la Curopedia de Tiritas® os explicábamos qué es la fiebre, y dábamos unas pautas para reaccionar correctamente ante un proceso febril. Ahora recogemos el decálogo que la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) ha elaborado con el objetivo de poner un poco más de luz sobre el tema:

1. La fiebre no es una enfermedad, es un mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones, tanto las causadas por virus como por bacterias. La temperatura corporal sube para defendernos: la fiebre activa el sistema inmunitario y, a la vez, evita que los virus y bacterias crezcan (a estos no les sientan nada bien temperaturas por encima de 37°).

2. La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.

3. Algunos niños pueden convulsionar por fiebre, pero el tratamiento de la fiebre no evita las convulsiones. Sobre las temidas convulsiones, la pediatra Amalia Arce en su post ‘Decálogo de la fiebre. Segunda parte’, matiza: ‘las convulsiones febriles, ciertamente ni tienen correlación con el nivel de temperatura, ni tienen correlación con el tratar o no la fiebre. La presentación típica es la aparición al inicio del cuadro febril, cuando nadie sabe que ese niño está con fiebre o va a tener fiebre porque apenas hay síntomas. Lamentablemente las convulsiones febriles son difíciles de prever y de prevenir farmacológicamente…’.

4. Hay que tratar la fiebre cuando se acompaña de malestar general o dolor. El ibuprofeno y el paracetamol tienen la misma eficacia para tratar el dolor y su dosificación debe realizarse en función del peso del niño y no de la edad. La combinación o alternancia de ibuprofeno y paracetamol no es aconsejable.

5. El uso de paños húmedos, friegas de alcohol, desnudar a los niños, duchas, baños… para el tratamiento de la fiebre, también está desaconsejado. Está demostrado que su eficacia es mínima.

6. No abrigar ni desnudar demasiado al niño con fiebre.

7. Mantener al niño con fiebre bien hidratado. Hay que ofrecer frecuentemente líquidos, y procurar que éstos tengan hidratos de carbono (zumos de frutas, batidos, papillas, etc.).

8. Está desaconsejado el uso de paracetamol o ibuprofeno tras la vacunación para prevenir las reacciones febriles o locales.

9. Ni la cantidad de fiebre ni el descenso de ésta tras administrar ibuprofeno o paracetamol sirven para orientar sobre la gravedad de la infección.

10. Es importante vigilar signos de empeoramiento y consultar con carácter urgente si el niño o niña presentan:

  • Manchitas rojas o moradas que no desaparecen al estirar la piel de alrededor
  • Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo difícil de calmar.
  • Cuello rígido.
  • Convulsiones o pérdida de conocimiento.
  • Dificultad para respirar. ¿Cómo lo podemos comprobar? Si marca las costillas y hunde el esternón, si se oyen silbidos cuando respira, si su respiración es muy rápida o agitada.
  • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación. ¿Cómo identificaremos signos de deshidratación? Si la lengua está seca y pastosa, si vemos que hay ausencia de saliva, si muestra los ojos hundidos, o la piel muy seca.
  • Si la orina es escasa o muy oscura.

En niños y niñas menores de 3 meses la fiebre siempre requiere consulta urgente con el pediatra.

Si queréis saber qué cosas solemos hacer mal cuando sube el termómetro, echadle un vistazo a este post de Boticaria García, con infografía incluida: 4 cosas que hacemos mal cuando nuestro hijo tiene fiebre.

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