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6 de septiembre, 2016
1 comentario

¿Cuándo llevarlo por primera vez al oculista?

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Prudencia tiene una niña de dos años y una vida familiar muy tranquila. Las revisiones con el pediatra indican que todo está perfecto pero hay una cosa que ronda su cabeza últimamente, y así me lo comenta por teléfono:

Oye Remedios, ¿hay alguna edad recomendada para llevar por primera vez a los niños al oculista? –

A ella le pusieron gafas cuando tenía siete años y su marido también las usa, aunque desde la adolescencia. La opinión de Prudencia es que quizás sus problemas de visión comenzaron antes de los siete años pero antes no se hacían tantas revisiones y se pudo retrasar el diagnóstico.

Así que a mi amiga le encantaría saber si su hija ve correctamente, pero con dos añitos es imposible tener indicios de nada y se pregunta si ya es buen momento para ir al oftalmólogo o le van a tratar de chiflada por llevar a la niña allí tan pequeña.

Los problemas de visión infantil más frecuentes

Lagrimeo de ojos. En ocasiones, al nacer la vía lagrimal está obstruida por lo que se producen legañas y lagrimeo constante. En la mayoría de las ocasiones se resuelve fácilmente con masajes oculares y colirios.

Estrabismo. Uno o ambos ojos se desvían de forma anormal. Pueden ocurrir desviaciones tanto en el plano horizontal (afuera y adentro) como en el plano vertical (arriba y abajo). Es muy importante corregirlo antes de los siete años de edad, retrasar la corrección del problema puede derivar en un ojo vago.

Ojo vago o ambliope. La ambliopía consiste en el retraso en el desarrollo de la función visual en la infancia con la pérdida parcial o completa de la visión. Puede afectar a uno o, con menor frecuencia, a ambos ojos, y se suele tratar con parches oculares.

Defectos de refracción. Miopía (la dificultad para ver objetos lejanos), hipermetropía (la dificultad para ver objetos cercanos), y astigmatismo (visión borrosa); pueden aparecer durante la primera infancia del niño.

Signos que pueden indicar un problema en la visión

  • Si el niño desvía los ojos o muestra algunas ‘manías’ como ladear la cabeza, guiñar los ojos para enfocar…
  • Si tiene problemas en visión próxima: se acerca excesivamente a la televisión o al papel cuando juega, lee, pinta…
  • Si tiene problemas en visión lejana, para ver la pizarra o la tele.
  • Si se queja de dolores de cabeza.
  • Si lagrimea o aparecen legañas al levantarse.
  • Cuando haya enrojecimiento de los ojos de forma frecuente.
  • Si realiza movimientos erráticos de los ojos.
  • Cuando hay antecedentes familiares de miopía, hipermetropía, astigmatismo u otras enfermedades oculares.
  • Si cierra o entorna los ojos cuando mira objetos o personas lejanas.
  • Si observas que su pupila es de color blanco, grisáceo o no totalmente redonda.
  • Repetidas caídas de los párpados superiores.

¿A qué edad hay que llevar al niño al oftalmólogo?

A partir de los cinco años el niño suele haber alcanzado el 100% de la agudeza visual por lo que sería una edad óptima para realizar su primera revisión oftalmológica. A partir de ese momento, es recomendable realizar una revisión anual hasta cumplir los catorce años.

No obstante, hay que destacar que los primeros años de vida representan el período crítico de desarrollo visual. Nuestra opinión es que nunca es demasiado pronto para realizar la primera revisión oftalmológica del niño, lo ideal es que lleves al niño al oculista sobre los tres años de edad.

Ante cualquier duda no dudes en consultar al pediatra o a tu médico de cabecera.

Comentarios

  1. Elena

    Muy útil este artículo, todos los padres deberían leerlo. Yo llevé a mi hija de tres años al oculista hace dos semanas, no fue por ningún síntoma en particular, pero como empezaba el colegio me pareció que estaría bien hacerle una revisión de la vista. La niña parecía que veía bien pero en la revisión le detectaron hipermetropía, astigmatismo y ojo vago, en total 4 y 7 dioptrías. El oculista fue muy paciente, se tomó su tiempo para mirarla bien y el diagnóstico no ofrecía ninguna duda, la niña no estaba usando el ojo derecho y si no lo hubiéramos detectado cada vez se le haría más vago. Lleva ya diez días usando gafas y parche para todo. Le tapo el ojo por la mañana antes de ir al colegio y le quito el parche para ir a dormir. Los primeros días han sido un poco duros porque el parche no le gustaba nada, pero ahora está más acostumbrada y lo lleva genial y cuida mucho sus gafas. Es la única de su clase con gafas y varias madres me han preguntado que cómo nos dimos cuenta y la verdad es que no nos dimos cuenta, la llevamos por precaución. Espero que otros padres se animen a revisar la vista de sus hijos, hay que cuidar mucho los ojos.

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