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4 de abril, 2016
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Educación emocional en los colegios

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Empezamos definiendo el concepto de inteligencia emocional citando un estudio de Agustín E. Martínez donde se define como “una habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y las de los demás, promoviendo un crecimiento emocional e intelectual. De esta manera se puede usar esta información para guiar nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento”.

La capacidad para gestionar las emociones propias y ajenas es muy importante, no solo en la esfera personal y familiar, también está cobrando valor en contextos laborales o educativos. Aún así, la mayoría de los planes de estudio aún no incluyen el aprendizaje de la gestión de las emociones.

Esta realidad choca con aportaciones como la del Informe Delors (UNESCO 1998) que pone encima de la mesa la necesidad de un replanteamiento de este tema. El estudio es contundente y afirma que sin educación emocional, difícilmente nuestros hijos podrán desarrollar sus capacidades cognitivas. Entonces ¿por qué no educar emocionalmente desde la primera infancia?

Para qué sirve la educación emocional

Rafael Bisquerra Alzina, catedrático de Orientación Psicopedagógica en la Universidad de Barcelona dice que “la educación emocional es una innovación educativa”. Es una capacidad que se aprende y tiene un fin: mejorar el bienestar personal y social.

Entonces, ¿cuáles son los objetivos de este aprendizaje emocional?

  • Desarrollar la capacidad de tener conciencia de nuestras propias emociones.
  • Desarrollar nuestra inteligencia interpersonal, la que nos permite entender a los demás. La inteligencia interpersonal se basa en el desarrollo de dos grandes tipos de capacidades: la empatía y la capacidad de manejar las relaciones interpersonales.
  • Mejorar nuestra habilidad a la hora de gestionar emociones: incluye el miedo, el dolor, la incertidumbre, la felicidad…
  • Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.
  • Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas.
  • Desarrollar una mayor competencia emocional.
  • Desarrollar la habilidad de automotivarse.
  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.
  • Aprender a fluir.

Los beneficios de la educación emocional

  • Mejora el rendimiento académico.
  • Mejora de las actitudes y comportamientos: los estudiantes están más motivados y adquieren un mayor compromiso con la escuela y las tareas de clase.
  • Disminuye los comportamientos negativos.
  • Reduce los casos de desajustes emocionales: menos casos de depresión entre estudiantes, reducción de la ansiedad, del estrés y del aislamiento social.

Cómo implementar la educación emocional en las aulas

Hay escuelas que ya tienen en marcha programas con el fin de aplicar las ventajas de la inteligencia emocional. ¿Cómo lo hacen?

  • Dinámica de grupos. Crean un ambiente divertido que hace que los niños rompan barreras y conozcan la importancia de trabajar en equipo.
  • Negociar soluciones. Los más pequeños aprenden el papel del mediador para solucionar conflictos.
  • Conexión personal. El desarrollo de la empatía para mejorar la comunicación.
  • Análisis social. Ayudar a que los niños entiendan los sentimientos, motivaciones y preocupaciones tanto propias como de los demás.

A pesar de sus ventajas, no es fácil encontrar centros que apuesten firmemente por este método. Conocemos casos pioneros como los del colegio público Tinguaro de Vecindario (Gran Canaria), las Universidades SEK y Camilo José Cela en un proyecto avalado por Casel.

Os dejamos algunos materiales con los que como padres podréis trabajar la educación emocional de los más pequeños:

  • Emocionario. Di lo que sientes. Un itinerario a través de las emociones humanas, una herramienta para que los niños aprendan a identificar sentimientos y emociones, y así sepan controlarlos.
  • Te quiero (casi siempre). Un libro para pequeños y mayores que invita a comprender y aceptar todo aquello que nos hace diferentes, mostrando el efecto de los polos opuestos. Una historia de amor para todas las edades.
  • Crezco feliz. Las emociones de Max. Max es un erizo que os explicará cómo gestionar positivamente las emociones en cuatro pasos.
  • Así es mi corazón. «Mi corazón es como una casita. Dentro pasan muchas cosas… ¡y están todas revueltas! Hay risas ruidosas y días con lluvia, enfados grandotes y ganas de saltar a la pata coja. Hoy voy a abrir la puerta de mi corazón para invitarte a pasar».
  • La cajita Come-Miedos. Un libro-actividad con el que enseñaréis a gestionar el miedo. La actividad acaba con un Diploma de los Valientes.
  • La última película de Disney, Inside Out.

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