Ahora DermaActive® es Tiritas® EFFECT, un producto mejorado. Con su nuevo embolsado, Tiritas® EFFECT tiene mejor adhesividad y aguantan más tiempo en la herida. Los apósitos hidrocoloides son perfectos para el tratamiento eficaz de ampollas y callos, herpes labial, cortes y rozaduras.

Tiritas® MEDICAL es nuestra nueva gama de productos diseñados con la experiencia hospitalaria. Te proporcionarán todo lo necesario para atender tus heridas en casa de forma autosuficiente. Tiritas® MEDICAL cubre un amplio espectro de heridas garantizando una atención óptima y de primera calidad.

Inicio > Blog > Niños e idiomas, ¿cuándo empezar?

Blog

15 de julio, 2015
0 comentarios

Niños e idiomas, ¿cuándo empezar?

fotografía de una niña escribiendo en una pizarra

El cerebro de un niño, ya desde la etapa fetal y hasta los ocho años, genera e interconecta miles de millones de neuronas, de ahí su gran capacidad de aprendizaje.

Durante los primeros seis meses de vida los bebés son capaces de distinguir los sonidos que provienen de una lengua y los que provienen de otra y, aunque parezca increíble, discriminarlas y almacenarlas en lugares diferentes de su cerebro. A esta edad, también pueden distinguir fonemas que de adultos no podrían, porque esta capacidad se va perdiendo con el tiempo y acaban poniendo todos sus esfuerzos en aprender la lengua que más escuchan: la lengua materna. Un bebé chino es capaz de diferenciar entre la «r» y la «l», algo realmente complicado para un chino adulto. Por ello, para que un niño sea realmente bilingüe, es necesario que se le hable las dos lenguas desde su nacimiento o, como muy tarde, desde los siete u ocho meses.

La mayoría de los seres humanos adquirimos la competencia nativa en uno o varios idiomas a la edad de cinco años. ¿Cómo es posible? Los expertos afirman que en el aprendizaje de una lengua intervienen dos factores: el innato o biológico y el medioambiental. Algunos investigadores aseguran que ese factor biológico es el que posibilita que los niños sean capaces de comprender la estructura universal que tienen en común todas las lenguas, lo que les facilita hablar un idioma de manera casi intuitiva durante sus primeros años de vida.

Que en el hogar no se hablen diferentes lenguas no significa que nuestro hijo no pueda ser bilingüe. Debemos aprovechar la asombrosa capacidad que posee y hacer que se familiarice con un segundo idioma de una manera natural, tal y como un bebé aprende su lengua materna.

Los expertos en psicología evolutiva afirman que, cuando los conocimientos de la lengua materna son suficientes como para que el niño sepa relacionar cada objeto con una palabra, es buen momento para comenzar a aprender un segundo idioma. Esto suele darse entre los dos y los ocho años.

Algunos consejos para iniciar a nuestro hijo en otro idioma:

  • Haz que oiga el idioma a su alrededor: mediante la radio, películas y canciones, o háblale en dicho idioma, aunque sea un rato.
  • Trabaja con él repitiendo palabras y frases.
  • No pierdas el tiempo con la gramática, está aprendiendo de oído.
  • No te obsesiones con su progreso. Al principio todo lo que entre en su cabeza serán conocimientos pasivos: frases y conceptos que le permitirán entender todo lo que se le dice en el nuevo idioma, pero sin interactuar. Poco a poco estos conocimientos se tornarán activos y empezará a decir palabras sueltas y a formar frases.
  • Si vas a llevarlo a la guardería, infórmate sobre las guarderías bilingües; son una opción estupenda para que vayan conociendo otro idioma en su día a día.

Si tenemos en cuenta la importancia de los idiomas desde un punto de vista tanto cultural como profesional, comprender la capacidad de nuestros hijos para aprender otras lenguas y potenciarla puede ser de gran ayuda en su futuro.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo nunca será compartida. Los campos marcados con * son obligatorios.