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15 de julio, 2015
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Cojamos sólo lo bueno del sol

fotografía de un niño dibujando en la arena de la playa

Un día de playa, una tarde en la piscina, una excursión al río… ¡Son tantos los planes que tenemos por delante para este verano! Días de calor en los que disfrutaremos del sol y de todos sus beneficios. Seguro que ya conoces todas las cosas buenas que nos proporciona el astro rey, pero por si acaso te enumeramos las principales:

  • El sol posee muchísimos beneficios y es esencial para el buen desarrollo de nuestros peques, ya que les ayuda a sintetizar la vitamina D, encargada de fijar el calcio en los huesos, algo básico para que sigan creciendo.
  • Con el sol la piel también sale fortalecida y es un gran aliado en afecciones típicas de la infancia, como los eccemas y la dermatitis atópica.
  • Y qué decir de la alegría que aporta gracias a su estimulación de la serotonina y la melatonina.

Teniendo en cuenta todas las cosas positivas que el sol nos aporta, no debemos olvidar que siempre hay que disfrutar de él con seguridad y protección. Así que, igual que hablamos de lo bueno, hablemos también de algunas sencillas pautas que te serán muy útiles este verano:

  • Por muy bueno que sea, un bebé menor de seis meses nunca debe estar expuesto al sol ni se le deben aplicar filtros solares.
  • A partir de los seis meses continúa siendo cauta: evita las horas de más sol, mantenlo bajo una sombrilla, con protección solar, ropa ligera y transpirable, gorrito y un biberón con agua bien a mano.
  • Si tu peque es más mayor, escoge una crema solar específica para niños con filtro de protección para rayos UVA, UVB e infrarrojos. Estos productos suelen ser resistentes al agua, al cloro, a la transpiración y a los roces, así que puede divertirse de lo lindo y estar bien protegido a la vez. Si la crema es hipoalergénica y no contiene colorantes ni perfumes, mucho mejor para su piel.
  • A la hora de escoger el factor de protección, fíjate en el tipo de piel de tu hijo: si es de piel morena, un factor de protección 25 será suficiente; para niños rubios o de piel clara, se recomienda un factor de protección 30. Si tienes dudas, consulta con tu pediatra o con tu farmacéutico.
  • Aplícale la crema solar media hora antes de que esté al sol. Si estableces la rutina de ponérsela antes de salir de casa, te quedarás más tranquila sabiendo que está protegido desde que pone un pie en la arena.
  • Una aplicación no es suficiente, así que cada dos horas vuelve a ponerle crema.
  • Hay zonas más propensas a las quemaduras, como los hombros, los pómulos, la nariz, los empeines, los muslos o las plantas de los pies. Tenlo en cuenta cuando extiendas la crema.
  • Después de un día de sol lo ideal es una ducha con agua templada y un buen masaje con crema hidratante. Si observas que tiene alguna zona irritada o levemente quemada, puedes aplicar un gel con efecto calmante que nutra e hidrate su piel, como Pupo-Gel.

Si sigues estas sencillas pautas, disfrutar del sol y de la tranquilidad de que tus peques están protegidos te será muy fácil. ¡Vamos a quedarnos sólo con lo bueno del sol!

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