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25 de junio, 2015
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Chapoteando sin sustos: piscinas seguras

fotografía de una madre jugando en la pisciona con niños

Quien ha ido a la piscina con niños sabe que para ellos estar en el agua significa diversión asegurada: les encanta entrar al agua, salpicar y jugar con la pelota, las gafas de bucear o la colchoneta. Los padres disfrutamos viendo cómo se lo pasan en grande y, dado que también estamos de vacaciones, queremos relajarnos un poco y descansar. Pero lo cierto es que, cuando hay agua cerca, no debemos bajar la guardia nunca.

El ahogamiento es la segunda causa de mortalidad en menores de 19 años, solo por detrás de los accidentes de tráfico, y la mayoría de los casos se produce en los meses de verano. La falta de legislación respecto a la obligatoriedad de instalar vallas de seguridad en las piscinas de recintos privados hace que sea justo en estos lugares donde suelen darse la mayoría de los accidentes.

¿Estamos realmente preparados para evitar sustos en el agua?

Lo positivo de todo esto es que los ahogamientos infantiles se pueden prevenir haciendo que en todo momento haya presente un adulto o cuidador del menor y que, cuando el niño vaya creciendo, sea capaz de tomar ciertas precauciones en caso de que no se encuentren mayores cerca.

Algunas medidas de seguridad

  • Siempre que el niño esté en el agua deberemos supervisarlo y no confiarnos nunca, ni siquiera cuando haya hecho algún curso de natación o esté usando un sistema de seguridad como manguitos o flotadores.
  • En la medida de lo posible, intentaremos enseñar al niño técnicas básicas de seguridad en el agua, como flotar.
  • Lo ideal sería que las piscinas tuvieran siempre una valla de seguridad de 155 cm de alto y sin huecos por los que pudiera colarse un niño pequeño. La puerta de acceso debería tener un pestillo solo al alcance de los adultos.
  • Un niño de mayor edad o un adolescente nunca ha de quedarse a cargo de niños menores en el agua, porque, en caso de que algo ocurriera, no tiene capacidad física y de reacción para actuar.
  • Conocer técnicas de reanimación pulmonar básica puede ser clave ante un accidente en el agua.

Hemos de recordar que ninguna medida o sistema de seguridad será tan eficaz como la vigilancia activa de un adulto, así que, aunque estemos de vacaciones, no nos despistemos y disfrutemos junto a ellos chapoteando en el agua sin sustos.

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