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27 de abril, 2015
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La alergia primaveral a fondo

fotografía de niña sonándose la nariz

Todas deseamos que llegue el buen tiempo para poder aprovechar más las horas de luz, ir al parque con los niños, hacer excursiones en familia los fines de semana e incluso disfrutar de los primeros días de playa del año. Pero la primavera también es la época más problemática para los alérgicos, que en España ya representan el 20 % de la población. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología (SEAIC) calcula, además, que 25 de cada 100 niños son alérgicos al polen.

¿Qué es la alergia primaveral?

Se trata de una reacción del cuerpo ante un agente externo conocido como alérgeno. Los alérgenos que la causan en esta época del año son los pólenes de determinadas plantas, como las gramíneas, el olivo, el ciprés o el plátano de sombra.

Principales síntomas

Los síntomas de la alergia primaveral se suelen confundir con los de un simple resfriado, pero si estamos atentas podremos detectar algunos signos que nos proporcionarán las pistas para saber que son los efectos del polen los que están causando una rinitis alérgica. Sus principales síntomas son: taponamiento nasal, dificultad para respirar, mucosidad continua en forma de agüilla, estornudos continuados y picor de nariz. Además, es frecuente que los niños desarrollen una conjuntivitis alérgica que les provoque lagrimeo, picor y molestias en los ojos. Cuando intentemos descifrar si nuestros hijos sufren de rinitis alérgica, debemos tener en cuenta que no todos los síntomas se manifiestan igual en todos los niños; así que, ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro médico.

¿Qué hacer?

Los síntomas de la rinitis alérgica son realmente molestos, por lo que debemos acudir al pediatra cuando veamos que comienzan a afectar demasiado a nuestro pequeño y le impiden hacer vida con normalidad. Además de recetarnos un tratamiento, nuestro pediatra nos dirá si es necesario realizar las pruebas de la alergia.

Tratamiento

Los antihistamínicos en jarabe o comprimidos son los medicamentos que alivian las molestias nasales de la alergia, aunque también puede tratarse con otros fármacos, a base de corticoides, que se aplican directamente por vía nasal. El farmacéutico está muy acostumbrado a ver casos de alergias en menores, así que él puede ser un gran aliado para orientarnos con la posología  del medicamento. Si ya tenemos la confirmación de que nuestro hijo es alérgico, es posible que, como prevención, el pediatra opte por la vacunación.

¿Cómo podemos prevenirla?

  • Tener identificadas las plantas que producen alergia a nuestro hijo y evitar, en la medida de lo posible, el contacto con ellas.
  • Evitar los jardines, los parques o las zonas al aire libre.
  • Si tenemos jardín, evitar cortar el césped y que nuestro hijo se tumbe o juegue en él.
  • Limitar el tiempo al aire libre en días secos y soleados, de viento, o previos a una tormenta. Las peores horas para salir al exterior son de 5:00 h a 10:00 h de la mañana y de 19:00 h a 22:00 h de la noche.
  • Ponerle gafas de sol infantiles para proteger sus ojos.
  • Viajar con las ventanillas del coche cerradas.
  • Mantener las ventanas de casa cerradas y solo abrirlas para ventilar al anochecer.
  • Hacer uso del aire acondicionado con filtro o los purificadores para mantener el ambiente más limpio.
  • No usar aspiradoras y limpiar el polvo de casa con una bayeta húmeda. No secar la colada en el exterior para evitar que se impregne de polen.
  • Deshacernos de los objetos que suelen almacenar polvo.
  • Guardar en los armarios la ropa que no usemos y abrirlos lo menos posible.
  • Lavar bien la fruta para eliminar cualquier resto de polen.
  • Antes de salir de casa, comprobar los niveles de polen de la zona a la que vayamos a ir consultando en cualquier momento la aplicación para smartphones Alergo Alarm, creada por la SEAIC.

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