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27 de noviembre, 2017
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Mantener y reforzar los hábitos de higiene en los niños

Educar a nuestros pequeños es una aventura emocionante y exigente. Desde bebés son como una esponja y guiarlos se convierte en una tarea imprescindible para que adquieran buenas costumbres que aplicarán el resto de su vida.

La higiene forma parte de su vida desde sus primeros días. Los hábitos de higiene básicos comienzan con la rutina en el baño, más adelante les enseñamos a lavarse las manos, a iniciarse de forma divertida con el cepillo de dientes, peinarse, sonarse la nariz, a familiarizarse con el cuidado de las heridas acompañados de sus Tiritas® Los Pitufos … Y, poco a poco, interiorizan la importancia de la higiene, dentro y fuera de casa.

Pero los niños crecen y queremos que mantengan lo aprendido. ¿Cómo lograrlo?

CÓMO FOMENTAR LOS HÁBITOS DE HIGIENE EN LOS NIÑOS 

Crea ejemplo. Parece evidente, pero como adultos no se nos puede olvidar poner nosotros mismos en práctica la teoría que enseñamos en familia. Por ello, lávate las manos antes de comer, cepíllate los dientes después de cada ingesta, respeta los horarios de ducha, cámbiate la ropa diariamente, … Invítales a que lo hagan contigo y se sentirán partícipes y más seguros de sí mismos.

Cuida los horarios. Los niños asocian comportamientos cuando se los repetimos de forma continuada. Ayuda a que vinculen los momentos rutinarios con sus correspondientes medidas de higiene. Así que, para poder comer, tengan las manos limpias; para jugar después de cena, los dientes cepillados; la ropa recogida para salir al parque, etcétera.

Crea el entorno adecuado. Debemos facilitar que los niños cumplan con lo aprendido. Que les permitamos lavarse solos, que lleguen hasta el lavabo, que su pasta de dientes siempre esté en su sitio, que se peinen con su propio cepillo…

Sensaciones positivas. Los momentos de higiene deben ser agradables. Evita los llantos, rabietas y enfados. Es mejor esperar a que se tranquilicen para explicarles el motivo de las cosas y que lo hagan voluntariamente a que asocien esos instantes con recuerdos desagradables. ¡Paciencia!

La higiene y el juego. Una buena manera de que los pequeños interioricen la higiene es repitiendo las conductas mientras juegan: bañando a sus muñecos, cambiando su ropita, leyendo cuentos donde se detallen esos momentos del día, … También les podemos enseñar a mimar sus peluches y cuidar de sus heridas mientras estén enfermos, iniciándoles en los Primeros Auxilios. Siguiendo estas sencillas pautas, los niños recordarán lo que papá y mamá les han mostrado y las tendrán siempre en cuenta.

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